lunes, 18 de marzo de 2024



GOLES SON AMORES
(más que un decir)

Néstor Lorenzo, técnico del seleccionado nacional de fútbol de Colombia, criticó ácremente a la Liga Nacional, argumentando la pobre presencia internacional de los equipos del torneo de la Dimayor, cuando éstos participan en competencias como la Copa Libertadores y la Copa Suramericana, ambas de la Confederación Suramericana de fútbol.

El seleccionador cafetero no está muy lejos de la realidad ya que, los oncenos colombiano... (seguir leyendo la columna completa)

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viernes, 21 de mayo de 2021

NI PAN, NI CIRCO

El conocimiento de la historia, se ha dicho siempre, sirve para que ésta no se repita o para recibir, de ella, una enseñanza que mejore la condición de los pueblos; sin embargo, en el caso de los directivos del futbol colombiano, puede más el afán de figurar que la sensatez, y adquiere gran valor la sentencia de Juvenal, el poeta romano de siglo I AC, quien expresó: “Es mucho más grande la sed de fama que la de virtud. Pues ¿quién abraza la virtud en sí, si le quitan los premios? Sin embargo, alguna vez la gloria de unos pocos ha aplastado a la patria, […] puesto que también a los propios sepulcros les ha sido asignado un fatal destino.”

El fútbol continental tuvo su máxima gesta (léase Copa América) de 2001 en Colombia, cuando la nación se debatía en un caos similar al que se vive hoy. Fueron muchas las voces que se levantaron en procura del entendimiento de los directivos de turno (algunos de los cuales permanecen), exhortándolos a que declinaran la sede; sin embargo, realizaron el torneo contra viento y marea, mostrando ante la faz del mundo un pueblo inconforme protestando en todos los rincones de la patria.

Barranquilla ha sido, hoy, una muestra de lo que sucedería cuando las selecciones de Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela llegaran al territorio colombiano para enfrentarse a la local Colombia; es decir, la influencia de inconformes se haría extensiva a las ciudades sedes de los juegos. Partiendo de estos sucesos, se puede colegir que la crisis se agravaría y los hechos trágicos se multiplicarían; pero esto, poco o nada importa a los directivos del fútbol, ansiosos de figurar y pasar a la historia, con la fama como común denominador.

Los Zares del fútbol colombiano y los del organismo continental, vuelven a la palestra interponiendo sus intereses personales, sin tener en cuenta las necesidades de la nación; los locales obligan a los equipos a jugar la Liga, y la Conmebol acelera la realización de la Copa América, porque los patrocinadores (en ambos casos), pagaron los derechos desde hace rato y reclaman, hoy, el cumplimiento de los compromisos adquiridos.

La promoción de país, gracias a los visitantes que llegarían, fue la excusa para realizar el torneo; olvidaron los tozudos directivos que el viajar a Colombia no se recomienda en la mayoría de los Estados del mundo. Así las cosas, la inversión hecha para adecuar estadios, vías y zonas de concentración no será recuperable, aumentando la crisis financiera, que es otro de los flagelos que azota a esta sufrida nación.

La historia no pudo enseñar y se repiten los sucesos ya conocidos, porque puede más el afán de figurar que la necesidad de apoyar; por fortuna para la dolida nación, ya la Copa América le dijo adiós a Colombia y no se continuará acrecentando la mala imagen, del país, en el exterior.

Volviendo al comienzo, es válido complementar el pensamiento de Juvenal, usándolo como colofón a este escrito: “[…] desde hace tiempo, exactamente desde que no tiene a quien vender el voto, éste pueblo ha perdido su interés por la política; y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin, todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo.”; pero hoy, ya no se tiene, ni lo uno, ni lo otro.

Adjunto: La competencia futbolística debe circunscribirse a las canchas, y no permitirse la mezcla del deporte con la necesidad del pueblo.

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miércoles, 28 de abril de 2021

EL IDIOMA Y LOS LOCUTORES

Las primera formas comunicativas fueron orales y a partir de la expresión de los sonidos de la voz, se formaron los idiomas del mundo; por eso, la Lengua hace parte de la vida de los pueblos, da forma a la mente de las personas y se convierte en el archivo de emociones y sentimientos que relatan los sucesos cotidianos de la humanidad.

Los acontecimientos del día a día involucran las actividades deportivas, las cuales requieren descripción, relato y análisis con corrección idiomática y no con las alteraciones gramaticales, semánticas y estructurales que se escuchan y se leen hoy. Los locutores y periodistas se deben preparar para cumplir su labor informativa con precisión, no sólo en lo relacionado con la práctica deportiva, sino con la exactitud que exigen las normas gramaticales.

Las empresas de radiodifusión y de televisión, principalmente, no respetan las formas correctas de la palabra, ni exigen a sus locutores y presentadores el uso adecuado de la Lengua; ésto ha dado origen a la proliferación de personajes mal hablados e inventores de términos y expresiones, quienes se han tomado los medios para vociferar estupideces y equivocaciones lingüísticas que llevan a sus escuchas y tele espectadores a repetir las incorrecciones como si fuesen normales.

El 23 de abril el mundo celebraba el día universal del idioma. En la fecha de la referencia, se llevaban a cabo todo tipo de actos académicos, literarios y sociales dedicados a resaltar la importancia de la Lengua Española en el mundo de habla Hispana; desde la más humilde de las instituciones de educación, hasta las más encopetadas organizaciones literarias resaltaban el valor del idioma y su importancia en el desarrollo de la humanidad.

Las conmemoraciones de tan magna fecha han pasado a la historia, para dar paso a la celebración del día del libro, como si el texto fuera más importantes que el saber cómo escribirlo. Aunque a partir de la palabra (oral o escrita) se transforma la lengua, aquella (la palabra) es el origen de la comunicación humana; el libro es el resultado de su uso, bueno o malo. Los libros, en su mayoría, se escriben hoy, sin el más mínimo respeto de la estructura gramatical.

Los locutores deben ser puristas de la Lengua, con el fin de evitar cometer errores, al momento de expresarse; sin embargo, desconocen las normas mínimas del buen hablar y del bien hablar.

Los narradores y comentaristas deportivos de la radio y la televisión, presentan deficiencias gramaticales, fonéticas e interpretativas del Español, y desde los dos medios de mayor alcance no contribuyen, en nada, con una de sus funciones como es la de educar; es tiempo de comenzar la instrucción de quienes se dedican a ‘malenseñar’ a su audiencia, so pretexto de la irreverencia y lo coloquial.

La raíz del origen de la comunicación debe ser retomada para que se le dé nuevamente el valor que hasta ayer tenía. La palabra, la génesis del idioma, debe ser expresada con precisión y exactitud.

Adjunto: Los gobiernos deben reglamentar la profesión del locutor, con el fin de evitar tanto ignorante atropellando la Lengua.

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jueves, 5 de julio de 2018

“AMOR SIN SECRETOS”

Los dolores del alma, son mucho más fuertes que los físicos; las penurias y las angustias, aunque en el futuro puedan cambiarse por algo mejor, dejan una huella tan profunda en el alma, que, nunca se borrarán de la mente. En cosas de amor sí que es complicada la cosa, porque siempre, aunque no se quiera, queda esa espinita que se convierte, con el tiempo, en un aguijón perenne. 

Así sucede con el sentimiento nacional hacia la selección colombiana de fútbol; la mezcla de pasión, odio, angustia, euforia y desencanto fueron el pan de cada día; la ‘montaña rusa afectiva’, determinó la intensidad de esos sentimientos; aquí cabe reflexionar con los versos, los cuales no se sabe si lo son, del poeta en embrión, Jasson Guti Pabón, quien al hacer referencia al amor escribe: “Me gustas así a ratos y desde lejos Así, sin complicidad y sin secretos, mejor, cada quien con los suyos.” Sí, es mejor amar así, sin complicidad y desde lejos; seguramente se sufre menos.

El juego ha pasado a un segundo plano, la táctica y la estrategia han quedado a la espera de una nueva oportunidad mundialista; del odio y el dolor por la derrota ante Japón, se pasó a la euforia por el ‘partidazo’ ente Polonia. Los vilipendiados de ayer son los héroes de hoy; pero el dolor volvió, y ante Senegal, en un encuentro ‘más sufrido que jugado’ se logra el paso a los octavos de final; los espíritus se han calmado; como dice Gardel: “el músculo duerme, la ambición descansa”. Inglaterra es la próxima estación en el tren rumbo a Moscú. Sin embargo, los inventores del fútbol, con engaños o no, frenan la ilusión y con fuerza, más que con fútbol, aguantan hasta el final del juego, para vencer a Colombia, enterrando de paso el sueño del mundial. Sucedido lo anterior, sólo queda pasar de la cancha al corazón, porque el fútbol va más allá del balón.

Atrás quedaron los errores y los aciertos, las improvisaciones y las incapacidades; la falta de memoria táctica y la inconsistencia en las formaciones (cuatro: una para cada partido), son cosa del ayer. Las lesiones, previas o durante la competencia, los amiguismos, la falta de resolución del técnico y muchas otras cosas, no van más; todo acabó, nada sigue, Rusia 2018 es historia. Queda, solamente, el amor por la patria de todos; el amor, sólo el amor, ese que pregona el Guti Pabón: “Me gustas así a ratos y desde lejos Así, sin complicidad y sin secretos, mejor, cada quien con los suyos.”

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viernes, 29 de junio de 2018

EL VALOR DE UNA ILUSIÓN


La ilusión va más allá de los sueños; la esperanza es su compañera inseparable, y entre las dos, contribuyen a que los anhelos y deseos pongan su cuota de optimismo o su energía positiva para que las cosas lleguen a un feliz término. Por algo, el diccionario de la Real Academia de la Lengua la define como: “Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo”

Esa ilusión, es la que hace soñar con un camino de éxitos en cada una de las actividades que emprende el ser humano y hoy, la ilusión llega a los predios de la selección Colombia, luego de su tortuoso camino de la primera ronda; el siguiente escollo, la pone al frente de los inventores del fútbol, en busca de la ruta a la final y, por qué no, al título.

La victoria ante los ingleses le dará paso a confrontar con suizos o suecos, para buscar el triunfo y quedar a dos pasos de la gran final; claro que antes deberá dejar en el camino a alguno de éstos adversarios: Croacia, Dinamarca, Francia o España.

La cosa no es fácil, pero tampoco tan difícil; por lo tanto, la ilusión puede dar rienda suelta a su pasión y apoderarse del corazón de casi cuarenta millones de colombianos.

El camino, aunque no está allanado, es transitable porque la técnica, la táctica y la estrategia, están a la mano; se requiere cabeza fría, estudio concienzudo de los rivales, entrega y respeto por una insignia; disposición actitud y confianza son elementos que complementan los aspectos anteriores.

Soñar es gratis, pero debe agregársele ilusión porque los sueños, sueños son y la ilusión va acompañada de la esperanza, la cual reverdece cada mañana para impulsarnos a luchar por nuestros ideales.

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domingo, 28 de mayo de 2017

El Inquisidor Perdomo

El actuar con sigilo, es propio de quienes no necesitan resultados inmediatos, sino “abonar el terreno”, para obtener resultados posteriores. Los personajes de marras, saben aplicar el principio bíblico que expresa: “ser manso como una paloma, pero astuto como una serpiente”.

El comportamiento de la referencia fue adoptado por el presidente de La Dimayor, Jorge Perdomo, quien primero liberó a las empresas de radiodifusión, del pago de los derechos de transmisión de los juegos programados por la entidad, para luego tratar de acallarlas, negándoles el derecho a informar, tal como lo pretendía su antecesor, hoy presidente de la Federación de Fútbol.

Ramón Jesurum, sucedido por Perdomo, fue el primero en declararse enemigo de los periodistas deportivos radiales, al manifestar que el deporte más popular del mundo, no requería de las transmisiones de radiodifusión, para lograr su popularidad. Ignora el susodicho que fue, gracias a la radio, que el fútbol se conoció y se hizo popular en Colombia y en el resto del orbe.

La llegada de Perdomo, se inició con un supuesto alivio, al exonerar del pago por derechos de transmisión, a la radiodifusión. En su momento se dijo que eso, era peligroso, porque más adelante vendrían limitaciones por parte del ente rector del fútbol profesional. Sin embargo, nadie le dio importancia al hecho.

Las cosas comenzaron mal, cuando desde antes de este liberador anuncio, se prohibió a la radiodifusión hacer entrevistas en los camerinos e ingresar a la gramilla al final de los encuentros. Se veía, desde entonces, una odiosa discriminación que coartaba la libertad de información; sin embargo, nadie reclamó y todo siguió como si nada hubiese pasado.

El proceso de futura mordaza se asomaba tímido, disfrazado de zona mixta, mal llamado: “protocolo Fifa”, dizque con el propósito de etablecer un orden en las transmisiones; sin embargo, la televisión gozaba de las libertades y la exclusividad de entrevistas en cualquier zona de los estadios.

Las garras de la entidad censuradora (léase La Dimayor) se sintieron, con todo su rigor, el pasado jueves, cuando su presidente informó, sin recato alguno, ante cámaras y micrófonos, que se prohibían las transmisiones de los juegos de Amérca y Deportivo Cali. El irresponsable dirigente, al mejor estilo de Torquemada, actuó como si fuese amo y señor de las libertadas de informar y recibir información.

El émulo del inquisidor de la edad moderna, creyéndose gestor de las normas constitucionales, pensó que era suyo el derecho a informar; sin embargo, aún hay guardián en la heredad, y un juez le dijo a Perdomo que no era él quien decidía que se informaba y que no; que el derecho sagrado a dar y recibir información, consagrado en el Artículo 20 de la Constitución, aún se encuentra vigente en Colombia.

Los seguidores de América y deportivo Cali pudieron, gracias a las libertades constitucionales tuteladas por un juez de la república, seguir, como en los viejos tiempos, con el radioreceptor pegado al oído, las incidencias de los juegos de sus respectivos equipos.

Su majestad, Perdomo, fue puesto en su lugar, y el fútbol y la libertad siguen, de la mano, paseándose por las canchas del país.

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martes, 9 de febrero de 2016

El periodista soy yo

El regocijo y no la desolación, deben acompañar la existencia de los seres humanos, porque cada hombre moldea su vida y edifica su porvenir, dijo, con mucha razón, el Filósofo francés Albert Camus.

Hoy, al celebrarse en Colombia el Día del Periodista, vale la pena reflexionar, de nuevo, sobre su pensamiento, porque a pesar de todas las contingencias es la existencia lo que vale la pena.

Camus dijo también: "El periodismo es el oficio más bello del mundo"; y aunque la frase se le atribuye a Gabriel García Márquez, no deja por eso de ser trascendental, real y verdadera, cuando se tiene conciencia de la importancia de comunicar a partir del periodismo.

Entre la comunicación y el comunicador hay todo un universo de elementos que conectan, o desconectan a la una con el otro, cuando no se tiene la formación necesaria y la responsabilidad requerida al momento de informar.

No puede, ni debe llamársele periodista a cualquiera; porque el periodismo, además de practicarse por vocación, se debe hacer con preparación y responsabilidad. Remítanse a 'Los cinco sentidos del periodista', de Ryszard Kapuscinski, para que comprendan como debe hacerse el periodismo.

La televisión, ha optado por titular, en un acto de irresponsabilidad, como periodistas a sus oyentes. En su afán de lograr audiencia, han creado secciones para que cualquiera informe fungiendo de periodista.

Es común ver, al lado de calificados comentaristas deportivos, a deportistas retirados que juegan al periodista, con la anuencia de los directivos del medio.

El periodista, de televisión y de radio, debe prepararse para eso, para informar por medios audiovisuales; no solamente en lo académico, sino, en el manejo de la voz, en la actitud ante la cámara y la aptitud para hacerlo con propiedad, seguridad y responsabilidad. Ser periodista no es tan fácil; ser un charlatán en los medios sí lo es.

Haber sido un destacado deportista no es un mérito suficiente para ser un calificado periodista. La responsabilidad que, nadie exige, es mayor que los laureles logrados a través de una importante carrera deportiva.

La celebración del Día del Periodista debe servir para reflexionar sobre el papel, o el papelón que hace tanta figura deportiva ante los micrófonos y las cámaras de la radio y la televisión colombianas.

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sábado, 5 de septiembre de 2015

El futuro es éste

Los cambios, cuando se hacen a tiempo y a conciencia, dan siempre buenos resultados. Lo que debe tenerse en cuenta al momento de hacerlos, son los tiempos de espera y el porqué se llevan a cabo.

La última convocatoria que el técnico José Néstor Pékerman hizo de la selección nacional de Colombia, obedece a la necesidad de comenzar la renovación del combinado cafetero.

De los 23 jugadores llamados por el entrenador, 14 ya han hecho parte del combinado patrio y los nuevos son apenas 9; de los 6 ausentes, Zúñiga, Armero, Guarín, Aguilar, Cuadrado y Falcao, quizá 2 o 3 puedan aspirar a la titular; los demás deberán disputar un puesto con los actuales.

Por eso, cuando se informa sobre la convocatoria, no debe decirse que ésta no es la verdadera selección, que faltan muchos de los titulares que, no vinieron porque deben afianzarse en sus nuevos clubes. No, debe hablarse, o escribirse con claridad, esta es la verdadera selección, el futuro es éste, no hay mañana.

Otra de las razones, para la renovación, radica en que la mayoría de los "extranjeros" no son titulares en sus equipos; su rendimiento está en descenso y su continuidad, en la cancha, en entredicho.

La selección Colombia necesita jugadores que estén en competencia, no importa a qué nivel, pero que cada domingo, por lo menos, pisen la cancha para jugar. Así lo entiende el entrenador y por eso, ha llamado jugadores del medio nacional, que compiten cada semana con sus equipos.

La eliminatoria está a la vuelta de la esquina y la selección necesita partidos para lograr su nivel óptimo, de rendimiento.

El futuro es éste, no hay mañana.


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sábado, 29 de agosto de 2015

Las "verdades" de Pékerman

Las responsabilidades no lo son tanto, cuando el supervisor, jefe inmediato o patrón de turno, no exige resultados, ni informes, ni aclaraciones. Así, cualquiera puede asumir un cargo y, permanecer en él por el tiempo que quiera, sin el temor de ser removido por incapacidad o malos resultados.

Es éste, el caso del seleccionador nacional de Colombia José Néstor Pékerman, quien, 25 días después de terminada la Copa América, se presentó ante sus patronos para explicar el porqué de la eliminación en dicho torneo.

Las verdades de Pékerman, ante la prensa, analizando los motivos que dieron al traste con el anhelo de 45 millones de colombianos, de volver a ver a su selección como campeona de América, ya habían sido discutidos en los impresos, la televisión, la radio, y la media, en los espacios dedicados al fútbol, sin dejar de lado las charlas de café, los corrillos de esquina y las reuniones familiares.

Por eso, no causó extrañeza lo expuesto por el seleccionador de Colombia y no mereció comentarios adicionales, ni contra preguntas de cajón.

Todos, expertos y profanos, sabían que los jugadores que fueron a la Copa América 2105, no estaban en su mejor nivel, no por haber cambiado de club algunos de ellos, como lo dijo el técnico, sino porque sus condiciones físicas y atléticas no eran óptimas en esa ocasión.

Todos, los sabios y los menos sabios, sabían que lo hecho por el seleccionador nacional, fue premiar a quienes hicieron una buena presentación en el mundial del 2014 en Brasil, sin importar el nivel futbolístico del momento.

Todos, entendidos o no, saben que hoy, el nivel futbolístico de esos jugadores raya en la mediocridad. La mayoría de ellos no son titulares en sus equipos y quienes actúan, lo hacen en breves pasajes de los compromisos.

Las verdades de Pékerman son a medias, porque justifica hoy, lo que desconoció hace mes y medio, es decir, que los jugadores de la selección no pasan por un buen momento.

La verdad verdadera es que, debe comenzar la renovación y los jugadores que ha convocado, son la fórmula del re cambio del equipo nacional. Es importante apoyar al seleccionador, pero es necesario exigirle resultados.


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viernes, 11 de julio de 2014

Más dulce que amargo

La tranquilidad del deber cumplido y la alegría de llegar el éxito son dos cosas que, aunque se relacionan entre sí, no producen la misma satisfacción. La primera, da paz y seguridad, y estimula el espíritu; la segunda, engrandece nuestro ser y nos pone por encima de todas las cosas, aún de la adversidad. La selección colombiana de fútbol, sin llegar a ser campeona del mundo, cumplió y logró el éxito.

Los muchachos de la selección, tuvieron que pasar procesos que, finalmente dieron el resultado que hoy se vive. Pékerman, fue el recolector de la cosecha que, hace casi cuarenta años, sembró Blagoje Vidinic y, hoy dio sus frutos.

Sí, porque fue el macedonio quien marcó el camino de lo que hoy se celebra. Trazó, al lado de León Londoño, otro de los visionarios que merece todo el reconocimiento, las pautas para el desarrollo del fútbol colombiano.

A Vidinic, con sus enseñanzas, le siguieron Jaime Silva, Luis Alfonso Marroquín y Francisco Maturana, quien fue el primero en poner en práctica, en un mundial, los rudimentos del yugoeslavo.

Hernán Darío Gómez, Jorge Luis Pinto, Reinaldo Rueda, Eduardo Lara y Leonel Alvarez, aportaron cada uno, en su medida, lo necesario para seguir el camino hacia el éxito. Todos ellos, con sus aciertos y falencias, merecen el crédito respectivo, por lo que hoy se ha logrado. Algunos dirán que, ellos fracasaron, pero eso también es válido. Scott Adams, creador de Dilbert sentencia: “Fracasar es la materia prima del éxito”. Lo que acaba de pasar confirma la frase.

José Néstor Pékerman merece todo el crédito del mundo por el logro alcanzado. Su presencia, al frente del seleccionado, dio seguridad y confianza, llenando, de paso, de esperanza a todo un país que añoraba volver a un mundial.

El regreso superó las expectativas. Colombia, la selección, devolvió la ilusión y el patriotismo a un pueblo que parecía sumido en la abulia y la indiferencia, producto de todos los sufrimientos y vejámenes sufridos en el pasado cercano. Colombia, la nación, volvió a creer en el hombre humano, como generador de sentimientos de todo tipo, especialmente, los afectivos.

El ejemplo dado por la selección, debe seguirse; el estímulo impulsado por el equipo de Pékerman debe mantenerse. Así como a una sola voz se vitoreó el triunfo y en un solo llanto se sufrió la derrota, así deben afrontarse todos los sucesos de la vida nacional colombiana, con valentía y con orgullo.

¡Viva Colombia!, piense usted, cuál de las dos.


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miércoles, 2 de julio de 2014

Que se repita la historia


Los sucesos que afectan el desarrollo y la historia de la humanidad, sirven, casi siempre, como una enseñanza y una advertencia para evitar la repetición de esos hechos, cuando han sido trágicos o dolorosos. Sin embargo, en excepcionales ocasiones, esos sucesos humanos enseñan cosas buenas, son relevantes y dan tanto ejemplo, que vale la pena recordarlos y procurar que se repitan

Los sucesos que, queremos volver a vivir, comienzan en al 2002 con Eduardo Lara como técnico de Colombia y jugadores como Guarín, Zapata, Armero y Ramos; y continúa en el 2007, con los mismos protagonistas, pero agregando los nombre de Abel Aguilar y Falcao García.

El 28 de marzo de 2007, Cosas mías se refirió a esos acontecimientos, con el texto que a continuación reproducimos, porque vale la pena reconocer el trabajo de quien formó a las estrellas de hoy y porque, en este caso, se puede decir con tranquilidad, Que se repita la historia.

Hay guardián en la heredad
Los abuelos, eran muy celosos cuando de prolongar la estirpe se trataba; mucho más, si lo que se buscaba era perpetuar el apellido.

Por eso, al nacer el primer nieto, recibía todos los mimos y los cuidados que no tuvieron sus hijos. Ese nieto, varón por cierto, era merecedor de la mejor educación y la instrucción adecuada para que llevara con orgullo su apellido, y para que además, le siguiera dando lustre y categoría al mismo.

La anterior reflexión tiene su razón de ser, por lo que hicieron los muchachos de nuestra selección sub 17 de fútbol, en el pasado torneo suramericano de la categoría, jugado en Ecuador.

En silencio, sin rimbombantes despedidas y casi, sin esperarse nada de ellos, partieron en procura de reconquistar la confianza de Colombia, en el fútbol de nuestra selección.

Lo sucedido, escasos dos meses atrás con la representación sub 20 que actuó en Paraguay, había acabado con lo poco de esperanza que quedaba en nosotros.

Lo de Pino y compañía, era solamente un amargo recuerdo, más que un camino a seguir. La renovación no vislumbraba nada positivo, y Lara, más que un buen entrenador, era hasta antes de lo de Ecuador un técnico más, que había fracasado en su intento por revalidar sus triunfos pasados.

Pero, la vida y el fútbol dan revancha, por eso, son buenos, la una y el otro; Lara bajó la cabeza, salió en silencio y partió en busca de su nuevo derrotero, ya que el éxito de ayer no estaba en la memoria de los colombianos. Como en el boxeo, solo se recordaba el último asalto, y éste se había perdido.

El presidente de la Federación, su cuerpo técnico y algunos amigos, creyeron que el Lara exitoso de ayer, solamente había tenido un tropiezo en Paraguay; pero, que su conocimiento y su estrategia se mantenían incólumes. Y, gracias a Dios no se equivocaron.

Hoy, volvemos a un mundial, estamos clasificados para los Panamericanos de Río y, Colombia aplaude y cree de nuevo en que nuestro fútbol tiene un gran semillero que marca el camino de la renovación. […]

Por lo mostrado por ellos y por los demás integrantes de la selección, podemos decir tranquilos, como decían los abuelos: “Hay guardián en la heredad”.


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jueves, 26 de junio de 2014

Libertad e independencia

La libertad, después de la vida, además de ser el derecho más sagrado de los seres humanos, es el motor que mueve a lograr grandes éxitos e increíbles hazañas. Esa libertad tiene a la selección Colombia “ad portas” de alcanzar lo inimaginable.

La libertad del seleccionado nacional comienza, quien lo creyera, con la lesión de Falcao García. Triste y dolorosa verdad, pero más cierta que la certeza misma.

Los jugadores de Colombia, tenían en mente, hasta el último juego de la ronda clasificatoria, que el hombre de los goles era Falcao y que, todos debían jugar programando el pase final a los pies, o a la cabeza del delantero samario.

La ausencia del “ariete”, por la lesión conocida, permite que, se acabe la dependencia y llegue la libertad; la misma que hoy tiene a James Rodríguez como máximo anotador de goles, con la selección, y a Jackson Martínez, como el primer colombiano en anotar un doblete en un partido del mundial.

Esa independencia, nacida de la libertad, permite, igualmente, a Faryd Mondragón establecer un nuevo record en campeonatos de mundo. Mondragón, con 43 años y tres días, es el jugador de mayor edad, que ha actuado en una competición final.

La libertad que se vive en las toldas cafeteras, permite que, también por primera vez, Colombia logre pasar invicta a la segunda ronda, con nueve puntos, de nueve posibles, nueve goles a favor y solo dos en contra, clasificando en forma anticipada en el segundo partido.

La independencia colombiana, porque su juego y sus goles no dependen de nadie, hace posible de la misma manera que para el tercer juego de la primera ronda, se cambien ocho de los once titulares y termine el compromiso, con nueve suplentes y solo dos titulares.

La libertad y la independencia, tienen a Colombia donde está. Los goles los puede anotar James Rodríguez, Teófilo Gutiérrez, Juan Guillermo Cuadrado, Jackson Martínez, Juan Fernando Quintero; y los podrán convertir Carlos Bacca, Víctor Ibarbo, Mario Alberto Yepes, o cualquiera que tenga la capacidad y la visión suficientes, para llegar a la victoria; no hay que esperar por un salvador determinado, no hay que buscar una figura goleadora. Todos pueden y deben actuar, como hasta hoy lo han  hecho, pensando en el triunfo, aprovechando todas las opciones y ventajas que el rival pueda dar.

Colombia, nos hace pensar lo impensable e imaginar lo inimaginable; por no decir que nos hace soñar con la final.


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martes, 17 de junio de 2014

De goles y años

El mundo ha dado el primer sorbo a la Copa Brasil 2014 y su sabor ha complacido hasta a los más escépticos. Los goles, con promedio superior a los 3 por juego, y los “veteranos”, extraordinarios como en sus años mozos, son el centro de atención.

Los 16 juegos iniciales marcaron el cumplimiento de la primera fecha de la fase de grupos, y sus resultados han superado las expectativas sobre el certamen. Brasil Holanda, Francia, Alemania, Argentina, Italia y Colombia, comenzaron con pie derecho, cumpliendo con los pronósticos de los entendidos en la materia.

Inglaterra, Rusia y Uruguay se quedaron, del grupo de candidatos, permitiéndole a Costa Rica entrar a la baraja de notables, donde nadie le daba un puesto.

El gol, con 49 anotaciones, ha sido el gran protagonista de esta primera fecha, porque su número ha superado al obtenido, en el mismo período, en otras competiciones orbitales.

Las figuras, o quienes llegaron con ese rango, no han brillado con el esplendor que se esperaba. Los veteranos han sacado la cara por los jóvenes que, no logran su máxima exposición.

Andrea Pirlo, Arjen Robben y Rafa Márquez, deslumbran a pesar de sus más de 30 calendarios. De los jóvenes, Neymar, con sus 22 años, es el único que, hasta hoy, se salva de la debacle.

“Memo” Ochoa, portero de México, se erige como el guardameta del torneo. Su actuación ante Brasil y el haberle cerrado el marco a Neymar, son suficientes para ponderar su trabajo.

Colombia, por su parte, ha hecho la tarea con sobrados méritos. Ganó el juego que tenía que ganar; Grecia era el rival a vencer, porque su férreo sistema defensivo amenazó con dar al traste, no solo con las esperanzas de millones de colombianos, sino con las tácticas ofensivas de Pékerman.

No se ha hecho mucho, aún; pero ya se hizo mucho con el comienzo. En los siguientes juegos de Colombia los rivales le permitirán jugar más al fútbol que, a la fuerza de la contundencia.

Bienvenido el fútbol; compendio de alegrías, sufrimientos, celebraciones y frustraciones. Por eso se ha calificado como el deporte más bello del mundo, el que une razas, estratos, creencias, pasiones, y siempre tendrá una nueva oportunidad para hacer mejor las cosas.

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martes, 10 de junio de 2014

Ha llegado la hora

Los tiempos se han cumplido, la ansiedad llega a su máxima expresión, y los corazones, aumentan su frecuencia. Cuatro años de espera están a punto de hacerse realidad. Colombia vuelve a una competición final de la Copa del Mundo.

Para llegar a lo que hoy se disfruta, han pasado muchas cosas; algunas buenas, otras, no tanto, pero ante todo, emotivas y vibrantes que se reviven, en charlas, al calor de una agradable conversación familiar, o de una tertulia de amigos.

El comienzo, lo marcó Hernán Darío “bolillo” Gómez, quien fue el iniciador de esta aventura. La agresividad de la cancha, trasladada a su vida privado, lo “eliminó” de la posibilidad de celebrar hoy, lo que otros, quizá sin merecerlo, festejan con orgullo.

Leonel Alvarez sucedió a Gómez, de quien fue su asistente, para actuar como puente, en busca de un entrenador extranjero, que era pedido a gritos por el Presidente de la República. Con lo que no contaron los directivos de la Federación, fue conque Alvarez ganaría por primera vez en la Paz, tierra de altura que era casi vedada para el triunfo de alguna selección diferente a la boliviana. Hubo de esperarse, entonces, un revés del antioqueño, para sacarlo por la puerta de atrás. Leonel dio, al final, “papaya” y su relevo dejó por fuera, a otro colombiano al frente del seleccionado nacional.

José Néstor Pékerman llegó como solución, para continuar el camino clasificatorio a la competición final de FIFA. El argentino retomó lo hecho, hasta el momento, por Gómez y Alvarez; siguió con los mismos jugadores y con los mismos procesos de sus antecesores, desatacándose como cambio, únicamente, el trato hacia la prensa, a la cual relegó a un tercer plano, cerrándole la puerta a las prácticas del equipo y al conocimiento de la alineación para los partidos.

El técnico “gaucho” puso el colofón a sus actos, al llevarse el equipo a su amada Argentina, donde programó los dos últimos juegos preparatorios, contrario a lo que hicieron otros que, se despidieron con juegos en sus estadios locales. Pero, eso es lo de menos, lo que importa es que Colombia avance, por lo menos, en la primera fase; lo demás será fracaso.

Pékerman, se siente tranquilo y la eliminación no le preocupa, porque Jesurum, presidente de Dimayor y González, presidente de Difútbol, los dos, jefes de Bedoya, presidente de la Federación de Fútbol, le han dado el visto bueno y anunciaron por radio, televisión y, diarios impresos y digitales que, el argentino continuará al frente de la selección, después del mundial. Así, cualquiera trabaja tranquilo, porque el resultado es lo que menos importa.

Al final, como se escribe al comienzo de esta columna, es el corazón el que juega al máximo, da todo, se alegra, se exalta, disfruta, comprende, o, sufre, reniega y con resignación acepta los resultados, como se presenten.

Colombia, con sus más de 40 millones de habitantes, se entrega desde hoy, a la pasión del fútbol, sin importar si se sabe, o no, del deporte, de sistemas, de táctica o de estrategia; basta saber de amor y sentir la tricolor.

¡Éxitos Colombia!



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Ha llegado la hora

Los tiempos se han cumplido, la ansiedad llega a su máxima expresión, y los corazones, aumentan su frecuencia. Cuatro años de espera están a punto de hacerse realidad. Colombia vuelve a una competición final de la Copa del Mundo.

Para llegar a lo que hoy se disfruta, han pasado muchas cosas; algunas buenas, otras, no tanto, pero ante todo, emotivas y vibrantes que se reviven, en charlas, al calor de una agradable conversación familiar, o de una tertulia de amigos.

El comienzo, lo marcó Hernán Darío “bolillo” Gómez, quien fue el iniciador de esta aventura. La agresividad de la cancha, trasladada a su vida privado, lo “eliminó” de la posibilidad de celebrar hoy, lo que otros, quizá sin merecerlo, festejan con orgullo.

Leonel Alvarez sucedió a Gómez, de quien fue su asistente, para actuar como puente, en busca de un entrenador extranjero, que era pedido a gritos por el Presidente de la República. Con lo que no contaron los directivos de la Federación, fue conque Alvarez ganaría por primera vez en la Paz, tierra de altura que era casi vedada para el triunfo de alguna selección diferente a la boliviana. Hubo de esperarse, entonces, un revés del antioqueño, para sacarlo por la puerta de atrás. Leonel dio, al final, “papaya” y su relevo dejó por fuera, a otro colombiano al frente del seleccionado nacional.

José Néstor Pékerman llegó como solución, para continuar el camino clasificatorio a la competición final de FIFA. El argentino retomó lo hecho, hasta el momento, por Gómez y Alvarez; siguió con los mismos jugadores y con los mismos procesos de sus antecesores, desatacándose como cambio, únicamente, el trato hacia la prensa, a la cual relegó a un tercer plano, cerrándole la puerta a las prácticas del equipo y al conocimiento de la alineación para los partidos.

El técnico “gaucho” puso el colofón a sus actos, al llevarse el equipo a su amada Argentina, donde programó los dos últimos juegos preparatorios, contrario a lo que hicieron otros que, se despidieron con juegos en sus estadios locales. Pero, eso es lo de menos, lo que importa es que Colombia avance, por lo menos, en la primera fase; lo demás será fracaso.

Pékerman, se siente tranquilo y la eliminación no le preocupa, porque Jesurum, presidente de Dimayor y González, presidente de Difútbol, los dos, jefes de Bedoya, presidente de la Federación de Fútbol, le han dado el visto bueno y anunciaron por radio, televisión y, diarios impresos y digitales que, el argentino continuará al frente de la selección, después del mundial. Así, cualquiera trabaja tranquilo, porque el resultado es lo que menos importa.

Al final, como se escribe al comienzo de esta columna, es el corazón el que juega al máximo, da todo, se alegra, se exalta, disfruta, comprende, o, sufre, reniega y con resignación acepta los resultados, como se presenten.

Colombia, con sus más de 40 millones de habitantes, se entrega desde hoy, a la pasión del fútbol, sin importar si se sabe, o no, del deporte, de sistemas, de táctica o de estrategia; basta saber de amor y sentir la tricolor.

¡Éxitos Colombia!



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martes, 15 de abril de 2014

El silencio de Pékerman

La competición final (así la llama FIFA) del campeonato del mundo, Brasil 2014, está cada día más cerca; los estadios, aunque aún no llegue a buen término su reconstrucción, esperan los primeros juegos, como si ellos también necesitaran fogueo, antes de ese primer partido oficial.

Todos se preparan; los voluntarios recibieron su uniforme oficial del campeonato y los jueces (árbitros) concluyen sus prácticas y reciben las últimas recomendaciones para un buen desarrollo del torneo orbital.

FIFA elabora la agenda de la segunda reunión con los técnicos de cada una de las 32 Asociaciones clasificadas, a la espera de que, esta vez, si vaya José Pékerman.

La televisión del mundo anuncia, con lujo de detalles, las novedades que tendrá el cubrimiento de los partidos, mientras que la radio se prepara para ejercer el derecho sagrado de la competencia, con buenos periodistas y un espectacular sonido. Los impresos, por su parte, sabrán combinar, con maestría y gracia, las imágenes y la crónicas del diario acontecer del mundial.

Los entrenadores de cada federación afiliada a la máxima rectora mundial del fútbol, anuncian los cambios, descartan jugadores, disponen los sitios de concentración y ofrecen ruedas de prensa para que, los seguidores de sus equipos conozcan, de primera mano, lo que sucede con su selección. Claro que, no todos lo hacen, no todos tienen contacto con los aficionados y los periodistas; no todos, Pékerman por ejemplo, viven en los países donde trabajan y disponen su tiempo para atender, al menos, a sus patronos; es decir, la federación de Fútbol.

El técnico de la Selección Colombia, el argentino José Pékerman, brilla por su ausencia en los escenarios futbolísticos de este hermoso país cafetero. No se sabe si se ha enterado que, Dayro Moreno quiere, merced a sus goles, un puesto en la selección, que tiene hambre de mostrarse en el concierto mundial; que su deseo es benéfico para la selección, porque daría todo, para que el mundo lo viera en su producción goleadora; tampoco se sabe si se entera de los aciertos goleadores de Carlos Darwin Quintero, quien también pide a gritos un puesto en el equipo.

La ausencia de Falcao García, porque para nadie es un secreto que su presencia en las canchas brasileñas es incierta, no ha merecido el más mínimo comentario del señor Pékerman. Es hora de que, diga qué va a pasar con el ataque nacional; quién va a acompañar a Teo Gutiérrez, y cómo se va a jugar, en definitiva, sin el samario adelante.

Pékerman, debe expresarse y decir qué piensa del mal momento de Yepes, de las deficiencias de Perea, de la falta de fútbol de Zúñiga, de la intermitencia de Armero, del mal momento de Mondragón y, qué piensa hacer con una defensa indecisa y una delantera inocua.

El silencio de Pékerman preocupa. O, ¿será que el técnico argentino piensa, como muchas personas, que la cosa no pasará de la primera ronda de la competición final? Si es así, que lo manifieste, pero que diga y haga algo ya, porque el tiempo no da espera.


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martes, 8 de abril de 2014

El estrato de la Radio

El maltrato que la policía daba a los hinchas, en el estadio el Campín (a la fecha, nada ha cambiado), originó siete años atrás (mayo de 1977), una columna que se llamó: El estrato de los hinchas. Hoy, el maltrato que la Dimayor da a los periodistas, en el estadio el Campín, da origen a esta columna, y a su discriminatorio título; es decir, la historia se repite.

La Dimayor, sigla de la División mayor del fútbol colombiano, es una respetable institución de carácter privado, fundada en 1948 en la ciudad de Barranquilla, con el propósito de promover y programar partidos de fútbol, a nivel profesional.

Las primeras salidas en falso, de esta respetable entidad, datan desde 1949, seis meses después de su creación; pues con su aval llegaron al país las grandes figuras del fútbol argentino, sin transferencia alguna, a integrar los nacientes equipos afiliados a ella. Esta actuación anómala originó la suspensión, por parte de FIFA, de la afiliación de Colombia a la máxima rectora del fútbol mundial.

La solución a la irregularidad llegó tiempo después, sin que el torneo nacional se suspendiera en momento alguno. La etapa de la referencia se denominó como "la época dorada del fútbol", encontrando en la Radio, como hoy, el vehículo de promoción permanente e incondicional, para motivar a los nacientes aficionados, a acompañar a sus equipos, cada tarde de domingo, en las canchas y estadios del país.

Es importante resaltar que ha sido la Radio, más que cualquier otro medio, el aliado fiel que ha tenido el fútbol, en todos sus niveles.

La Radio de aquellos años era una sola, para la Dimayor; no se hacía diferencia por potencia, posición en el dial, nivel económico de sus propietarios, o cualquiera otra condición, para calificarla; era simplemente la Radio que, apoyaba, como hoy, al fútbol.

La Dimayor siguió cometiendo errores, sus salidas en falso se repitieron, las dificultades se superaron y, la Radio, toda la Radio, siempre estuvo ahí, para apoyar al fútbol y dar una mano a los directivos.

Las cosas cambian, los directivos se renuevan y las políticas y los intereses son otros; hoy, la Dimayor, mediante sus empleados, ha decidido establecer diferencias, para entrar a calificar, según su criterio, cuales emisoras de Radio son importantes y cuales no.

Sus empleados, que no conocen el manual de los medios informativos de FIFA, descalifican, con ignorancia crasa a la mayoría de las estaciones de Radio que cubren el fútbol. Desconocen la filosofía y estrategia de la máxima rectora del fútbol en el mundo, la cual recomienda en el literal A de su manual: "Trate a todos por igual. No permita que se le acuse de favoritismo… ", o la recomendación: "Trabaje con los medios y no contra ellos", y muchos otros puntos, como favorecer a la televisión, por encima de los demás medios; esto también lo prohíbe el manual de FIFA; pero parece que todos lo desconocen.

Los empleados de Dimayor, que fungen como Comisarios de Campo, al parecer, no se han leído el Artículo 145 del Reglamento de la entidad, que consagra sus funciones y deberes, que no son las de porteros o guardas de seguridad. Tampoco, al parecer, se han leído el Artículo 147 del Código Disciplinario de la Federación Colombiana de Fútbol, el cual contiene las mismas normas. Para su información, en ningún punto, de esos dos documentos, se faculta al Comisario de Campo para que, califique la Radio, o requiera identificación a los locutores y periodistas, en la zona de las cabinas de transmisión.

Los empleados de la oficina de Comunicaciones de la Dimayor, son personas respetables, todas ellas; pero, al menos uno de ellos no conoce sus funciones; pues en ellas no se consagra autorización alguna para contactar telefónicamente a un periodista, con el fin de intimidarlo con la expresión: "no queremos tomar medidas mayores", porque el periodista salió en defensa de la discriminada Radio.

Ramón Jesurum, presidente de la Dimayor, ¿sabrá todas las cosas que suceden en su entidad?, o ¿se actuará a sus espaldas, como suelen decir algunos políticos, cuando se quieren lavar las manos?

Los medios que cubren el fútbol han sido vejados, discriminados, intimidados y, cada día se acentúa más la censura sobre su trabajo periodístico. Ante esto, Acord Colombia calla y cohonesta en forma pasiva y silenciosa con los agresores de nuestra hermosa profesión, bautizada por Albert Camus: "el oficio más bello del mundo".


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miércoles, 11 de septiembre de 2013

LA SANGRE TIRA


Los vínculos personales existen en diferentes categorías: familiares, de amistad, de negocios, de raza, y otras muchas, que no es del caso relacionar.
 
Entre uruguayos y argentinos existen, básicamente, estos cuatro vínculos, destacándose, quizá el raizal, por el origen común de sus pueblos. Con algunas excepciones, los gauchos y los charrúas "se han dado la mano" en más de una oportunidad. Más los argentinos a los orientales, que viceversa.

El fútbol, no ha estado al margen de estos hechos. Se conocen muchos casos en los cuales, los paisanos de Pékerman han ayudado a los celestes, para que no se queden en el camino, en la liza por un cupo al mundial de fútbol. 

Colombia y los colombianos, conocen, de primera mano, de las artimañas entre los amos del fútbol en el cono sur. Colombia ha sufrido las triquiñuelas montadas por estos dos equipos, con la anuencia de sus técnicos y directivos, para dejar, al cuadro nacional, por fuera de la competición mundialista.

La anterior reflexión plantea, de nuevo, la posibilidad de una ayudita a los charrúas, para que sigan con posibilidades de entrar directo a la competición final de la copa del mundo Brasil2014.

Colombia, puede decirse, tiene cupo directo en la competencia orbital, así haya salido derrotada del juego contra los uruguayos; por eso, el resultado del Centenario tenía poco valor. Lo único malo de éste marcador es, tener que postergar la clasificación hasta el 11 de octubre. El periodistas Charles Figueroa hace esta reflexión: "Colombia debe perder por goleada sus dos partidos, empatar Ecuador con Uruguay, estos ganar en el último juego por goleada, la única manera de ser quintos. Que alguien me explique si estoy equivocado".  Así que, todos tranquilos; lo de Montevideo, fue repetición de una historia conocida. 

Si esto no fue así, que alguien explique, como dice Charles, por qué estaba contento Pékerman, al afirmar que, Uruguay "parece recuperar su nivel" o qué interés tiene en destacar que, Uruguay "va camino a ser la misma selección que quedó cuarta en sudáfrica y que ganó la últim Copa América". O, por qué insiste en afirmar que, "pese a la derrota, hicimos las cosas bien". No sé sabe si en esta última afirmación, hacía referencia a haber ayudado a sus corraizales.

Si lo anterior tampoco satisface, que alguien explique, por qué, cuando Tabares sumaba jugadores al ataque, José, los restaba y llenaba, sin necesidad, el medio campo, de volantes. O, por qué mantuvo a Stefan Medina, a pesar de su baja producción, desde el primer tiempo.

El colofón de todo esto es que, lo que la selección hizo durante 70 minutos, Pékerman lo destruyó en 5, al entregar todo a Uruguay, para que los orientales salvaran su pellejo.

Siempre es que… la sangre tira.

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jueves, 13 de junio de 2013

Jugar bien

Ustedes, han pensado, en algún momento ¿qué es bien?; es más, han tratado de definir ¿qué es jugar bien? Muchas personas dirán, quizá, que bien es lo que no es mal, o que bien es lo que se hace correctamente. Y, tienen razón; porque, bien pretende un fin altruista, un resultado óptimo, acompañado de un deseo vehemente porque el objetivo que se persigue se cumpla.

La RAE, único ente válido para aclarar dudas gramaticales, define así el término: <<Aquello que en sí mismo tiene el complemento de la perfección en su propio género, o lo que es objeto de la voluntad, la cual ni se mueve ni puede moverse sino por el bien, sea verdadero o aprehendido falsamente como tal>>. El reto, es para el más profundo de los filósofos del comentario deportivo, a que explique este significado, sin caer en vacíos, ni imprecisiones.

Claro que la REA tiene otras acepciones del término, como: <<utilidad, beneficio>>, etc. Lo que importa de todo esto, es que, el término bien, es lograr un objetivo, conseguir un beneficio, obtener una utilidad. ¿Cómo? Mediante un procedimiento lógico, correcto y viable.

Todo es válido para que algo pueda calificarse de bien; claro que no cabe aquí lo expuesto por Nicolás Maquiavelo, <<el fin justifica los medios>>. Entonces vienen las preguntas; al ganar, un equipo, tres puntos en un partido de fútbol, ¿no tuvo el complemento de la perfección?, ¿no hubo utilidad?, ¿no obtuvo beneficio?, ¿no es eso haberlo hecho bien?

El partido del seleccionado colombiano de fútbol, el martes 11 de junio ante su similar del Perú, fue calificado, por algunos, como malo, por otros, como el peor de los juegos de la eliminatoria y, por los más osados, como un juego insulso, sin equilibrio, ni alma. Sin embargo, fue ese, el partido que, acercó al seleccionado nacional al mundial Brasil 2014.

Algunos, expertos, entendidos, sabios, técnicos, profesores, maestros, o… como se quieran llamar, se dedican a exponer desde los micrófonos, las cámaras y las páginas de los diarios, sus profundos conocimientos de fútbol, al momento de expresar su pensamiento, olvidando que, el fútbol es más de errores y correcciones, que de aciertos y virtudes.

Por lo tanto, muchas veces triunfa quien menos errores comete y más correcciones hace, que, quien al querer hacer gala de sus virtudes, descuida los puntos de quiebre.

Lo satisfactorio a esta hora es que, Colombia, como dijo algún comentarista de radio, en forma acertada, cruza, ya, por Tabatinga, rumbo al 12 de junio de 2014.

Bienvenida la clasificación.

Apostilla: Lo importante es obtener el resultado, mediante elementos válidos y nobles; no importa si se comenten errores en el transcurso del tiempo en el cual se logra el objetivo.


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martes, 12 de junio de 2012

Periodistas o hinchas


El periodismo es “el oficio más bello del mundo”, a decir de Albert Camus, uno de los más grandes escritores y filósofos franceses de la mitad del siglo pasado. Y, lo decía, porque, según él, el periodista debe sentir, apasionadamente, la labor de informar y la “obligación de opinar” (como coloquialmente decía el malogrado Camilo Durán Casas). El periodista debe ser, además de forjador de opinión, el profeta social de la humanidad. Es decir, debe ver más allá que el común de las gentes, sin dejarse llevar por apasionamientos o parcialidades malignas, que desvirtúan su razón de ser.

El hincha, en cambio, no debe seguir ninguna norma, ni ajustar su pensamiento o la manifestación de su sentir, a parámetro alguno que le mida su condición de tal. Simplemente se expresa, sin medir, ni meditar en lo que puedan causar su actos o sus palabras. El hincha, simplemente, es un seguidor de un cuadro deportivo o de unas ideas personales.

Si el hincha, lo es de un equipo de fútbol, lo único que quiere es que su equipo gane; no le importa cómo, solamente quiere que gane. No ve más allá de la victoria y no tiene la capacidad de analizar el comportamiento de los jugadores, ni del técnico.

Esto último, es lo que sucede con nuestros periodistas deportivos; quieren que la selección gane, sin importar cómo. Es, entonces, cuando se vuelven hinchas. Por eso, lanzaron campanas al viento con el triunfo en Perú y, se rasgaron las vestiduras al perder en Ecuador. 

Como buenos "ignorantes supinos", no vieron lo mal que se jugó frente a los Incas; y no comprendieron que, ante los de la mitad del mundo, el planteamiento fue similar al de Lima y que, el técnico nunca supo resolver el problema de la creación, ni en el Nacional, ni en el Atahualpa.

A lo anterior se agrega, que fueron pusilánimes ante el “veto” disimulado, sugerido por Bedoya (el de la Federación), durante el período de preparación en Bogotá.

Invito a mis colegas periodistas, a ser eso, periodistas; a dejar de lado compromisos particulares, si pueden, para opinar con criterio e informar con precisión, sobre el diario acontecer de la selección nacional.

A decirles a sus oyentes, televidentes o lectores que, Colombia no volverá a tener 30 días de preparación, como tuvo con Pékerman antes del juego contra Perú. A decirles que, no hay equipo para ganarle a Uruguay, ni a Chile y que, difícilmente empataremos con Paraguay. A decirles que, no iremos a Brasil 2014, si las cosas no cambian y el técnico no se vuelve serio.

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